- “El día que yo lo hice llevé dos hojas de afeitar al baño. ¿Sabes por qué? Porque sabía que, en cuanto empezara a sangrar, me debilitaría. No quería soltar una hoja y quedarme a mitad de camino. ¿Puedes imaginar eso? ¿Puedes imaginar odiar tanto tu vida como para llevar una hoja de repuesto?”- “¿Qué puedo decirle entonces?”
- “Hay demasiada belleza para renunciar. Dile eso. Hay demasiada jodida belleza”

Morri y tu eres una jodida artista
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